Módulo 3: Metodología

OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN

 

Objetivo general: Analizar la participación política juvenil en el movimiento anti-Bolonia de Barcelona a través de los distintos discursos de los universitarios.

 

Objetivos específicos:

 

-       Hacer emerger los motivos que llevan a unos a participar y a otros a abstenerse.

-       Explorar las subjetividades creadas tanto en participantes como no participantes. Acercarme a sus visiones, sus puntos de vista y analizar cómo lo vivieron y qué cambios se han producido en ellos.

-       Hacer hincapié en la capacidad de agencia de las personas para cuestionarse las cosas y producir cambios.

-       Analizar la dinámica de la movilización estudiantil anti-Bolonia.

-       Descajanegrizar prejuicios que se tienen sobre las dinámicas de participación política juvenil.

-       Subrayar el papel de las movilizaciones como una forma de cuestionamiento, de descajanegrizamiento y de resistencia.

-       Destacar la importancia de la interrelación entre los diferentes elementos que tienen lugar en una movilización estudiantil y en sus negociaciones.

 

(en construcción la metodología)

 

 

EL MÉTODO: LAS NARRATIVAS

 

     Como ya bien dijo Mora (1976), “el tipo de realidad que se aspira a conocer determina el método a seguir” (1976, p. 281). Esto viene a decir que no existe un método mejor que otro por sí, sino que dependerá de la realidad que nos interese no tanto conocer (pues no hay una única realidad posible), sino hacer emerger o explorar, dado que “la realidad que debe ser estudiada por nuestra disciplina es enormemente compleja y plural” (Ovejero Bernal, 1998, p. 442).

 

     Frente a una metodología cuantitativa, empírica y científica que se ha venido utilizando en investigación, la metodología que me propongo utilizar en mi investigación es de tipo cualitativa. Como ya ha sido muchas veces demostrado y comentado, el éxito de las investigaciones cuantitativas no se corresponde a esa supuesta objetividad en sus métodos y a esa verdad absoluta que pretende descubrir, sino que es un proceso de negociación e interpretación como cualquier otra forma de investigación. 

 

[L]a contrastación empírica también implica una serie de presupuestos que no son, ellos mismos, <<observables>> ni contrastables empíricamente, así como la aceptación de convenciones previas, y la utilización de procedimientos retóricos particulares. La propia definición de lo que debe contar efectivamente como <<un hecho>> resulta de un proceso de negociación racional en el que están implicados una serie de procesos interpretativos que no pueden ser formalizados en su totalidad. No existe ninguna razón por la cual el método científico tenga que ser conceptualizado en los términos dictados por la metáfora ocular. Basta con recalcar la necesaria publicidad y contrastabilidad de los procedimientos utilizados para construir las afirmaciones, sean éstas de tipo <<discursivo>> o de tipo <<empírico>> (Ibáñez, 1990, p. 235).

 

     Es por ello que me centraré en la metodología cualitativa que no concibe un investigador como sujeto que analiza o “descubre” un objeto pasivo, sino que ambos están al mismo nivel y se interrelacionan entre sí. Como diría Latour, “[n]o encontramos jamás algo parecido a un descubrimiento. Sólo podemos hablar de emergencias, de eventos, de acontecimientos” (1995, p. 104-105). Mientras “[e]l objetivismo aísla el objeto de la investigación, introduce una separación entre observadores y observados [y] relega al investigador a una posición exterior” (Coulon, 1988, p. 58), en el subjetivismo “el objeto ya no es una entidad aislada, sino que está siempre interrelacionado con aquél que lo estudia” y la subjetividad del investigador “se restablece y se analiza como un fenómeno perteneciente por completo al campo considerado”.

 

     Es importante introducir en las investigaciones la relevancia de las visiones y discursos de aquellos llamados “objetos” en la investigación empírica que tienen entidad propia y producen subjetividades. En conclusión,

 

[s]e trata de <<recuperar>> la vertiente humanística, cultural, ideográfica, simbólica, expresiva, comunicativa, comprensiva, hermenéutica, crítico-reflexiva, etc., que restaure y posibilite una percepción no reductiva de lo humano y una estructura conceptual que permitan el entendimiento de y la entrada en la subjetividad humana en los propios términos en que esta se manifiesta y se constituye dialógicamente, interiorizando y exteriorizando significaciones, en contextos culturalmente específicos (Torregrosa, 1996).

 

     En un principio de mi investigación mi intención fue utilizar la etnografía como método para analizar estos discursos de participantes y no participantes. Al haber asistido y participado en algunas de las Asambleas y ocupaciones durante el mes de Diciembre, me planteaba realizar una pequeña etnografía de la ocupación en la Facultad de Psicologia, entendiéndola como “la participación del/a investigador/a en la vida cotidiana de la gente en un período largo de tiempo en el cual observa, escucha, habla con la gente, en definitiva, recopila la información disponible sobre las cuestiones objeto de investigación” (Íñiguez, 2008-2009). Siempre mediante la comunicación de mi “mini” etnografía a las participantes en las Asambleas, me planteaba realizar este método, ya que me parecía adecuado en la medida en que me permitía comprender esta dinámica de la movilización desde dentro y dar respuesta a mis objetivos de investigación. Además, como participante de la ocupación, el estudio etnográfico hubiera sido, también, de tipo autoetnográfico, pudiendo analizar no sólo las subjetividades del resto de participantes, sino la mía propia, mediante diarios de campo y algunas entrevistas.

 

     El uso de la etnografía ayudaba a comprender prácticas sólo comprensibles en sus contextos de emergencia (el contexto de la Universidad y del conflicto de los alumnos expedientados) y permitía una difracción, es decir, la muestra de diferentes y múltiples realidades. De esta manera, podía explorar los distintos significados que las participantes y no participantes daban a la cuestión, incluyendo el mío propio mediante ese intento de autoetnografía. Por último, la etnografía permitía atender a distintas voces desde un <<conocimiento situado>> (Haraway, 1991, 1997, 1999) en el que el conocimiento no es absoluto, sino que depende de la posición de investigación.

 

     Sin embargo, surgieron dos problemas que me imposibilitaron el uso de este método. Ya que hay que tener en cuenta las limitaciones temporales y de alcance de la investigación, el primero de los problemas afectaba directamente a estas limitaciones temporales: el corto tiempo que tenemos para desarrollar una investigación práctica hace muy difícil la realización de una etnografía completa pues, como bien se sabe, esta requiere un mínimo de 6 meses. Incluso si hubiera matizado el carácter temporal en mi investigación e introducido la pretensión de hacer una “cuasi” etnografía (“cuando esta variedad de procedimientos técnicos se utiliza durante un período de tiempo corto y de forma extensiva”, Íñiguez, 2008-2009), existía un segundo problema, que tiene que ver con las limitaciones de alcance: la finalización de las ocupaciones en la UAB. La corta duración de las mismas (desde comienzos de Diciembre hasta la llegada de las vacaciones de Navidad) me hizo replantearme la técnica y, también, la concretización de mis participantes. Es decir, me había propuesto realizar una etnografía de las ocupaciones en la UAB, así que fue necesario hacer una pequeña generalización: el estudio sería no sólo de las ocupaciones de Diciembre, sino del movimiento anti-Bolonia actual, teniendo en cuenta que sigue habiendo estudiantes ocupando el Rectorado y que continúan las quejas por parte de los que participaban. La amplitud del objeto de estudio me permite analizar los discursos tanto de participantes de las ocupaciones de Diciembre como de actuales participantes, sin que la concretización me produzca un problema futuro a la hora de investigar, necesariamente, con estudiantes de las pasadas ocupaciones.

 

Por otra parte, el uso de la etnografía queda imposibilitado, al no darse en el momento un foco importante de resistencia como fueran las ocupaciones del mes de Diciembre. Por este motivo, me decidí a utilizar narrativas como metodología.

 

En palabras de Balasch y Montenegro (2003), “la metodología de las producciones narrativas surge a partir de la propuesta epistemológica y política de <<conocimientos situados>> de Donna Haraway” (p. 44). Como afirmábamos anteriormente, los conocimientos no son objetivos y neutros, sino que son generados desde un punto concreto y parcial.

 

Todo conocimiento se genera desde unas condiciones semióticas y materiales que dan lugar a una cierta mirada, alejándose tanto de una mirada <<desde ningún lugar>> - realismo – como de una mirada <<desde cualquier lugar>> - relativismo. A diferencia de éstas, la producción narrativa introduce la noción de autor/a pensado como localizado/a en una red de relaciones y géneros de habla (Balasch y Montenegro, 2003, p. 44).

     En este sentido, cabe introducir la concepción de semiótica desde la ANT como el estudio de la construcción de significados (Akrich y Latour, 1992). La semiótica hace del discurso “un mediador independiente tanto de la naturaleza como de la sociedad” (Latour, 1993: 98), en el sentido de que esos discursos definen el contexto, el autor, a los propios lectores, etc. Los discursos son, así, situados y cargados de diversas influencias desde todos los lados. En mi caso concreto, los discursos de los alumnos serán distintos y con diversas influencias: familia, amigos, contexto social, etc. 

 

     La epistemología de los conocimientos situados rechaza la existencia de una “verdad” válida para todos y, en cambio, “reconoce la realidad de las experiencias de las personas y de su permeabilidad al poder, aunque también admite la especificidad de cada una, incluyendo la suya propia” (Arditi, 1995). Es, pues, la parcialidad la clave para desarrollar “un futuro responsable, no-totalizador y genuinamente enriquecedor”.

 

     Una vez hemos aceptado esta parcialidad en el conocimiento, la perspectiva de las narraciones es muy rica en el sentido de que conecta con otras muchas posiciones. “Los conocimientos situados, por tanto, lejos de representar una realidad externa a nosotras mismas, son productos de la conexión parcial entre investigadoras y aquello investigado. Se trata de conexiones ya que hay lenguajes y experiencias compartidas” (Balasch y Montenegro, 2003, p. 45). Esta realidad posicionada se ve constantemente modificada mediante estas conexiones con otras posiciones y esto es lo que hace de las narrativas la superación de la objetividad y verdad única empírica.

 

     En relación con los objetivos de mi investigación, “[e]stas articulaciones permitirán producir significados y fijaciones parciales de sentido del fenómeno, que se posicionarán en relación antagónica respecto a otros significados que operan en la comprensión del fenómeno” (p. 45). De esta manera, se podrá acceder a los significados de las participantes y también de los no participantes, entendiendo que hay distintos significados y que estos interactúan entre ellos. Además, podré acercarme a los motivos diversos de estos participantes.

 

     Aunque quede restringido el aspecto de inclusión en la investigación que tenía la etnografía, desde las narrativas “la realidad se crea socialmente mediante las interacciones lingüísticas que se dan en cada momento en contextos específicos” (p. 46). Esto quiere decir que, mediante el lenguaje, somos capaces de crear una realidad determinada. Podemos acercarnos a los discursos de las participantes y no participantes como forma de comprender las movilizaciones ya que “el lenguaje sería una actividad, un flujo de acciones discursivas entrelazadas e interdependientes” (p. 46). De esta manera, puedo acceder a los objetivos de mi investigación mediante el tratamiento de esos discursos entrelazados e interdependientes. 

 

     Siguiendo las ideas del ruso Bajtin,

 

la realidad humana está formada por una pluralidad de voces, de conciencias, de discursos, que hay que comprender y respetar en su alteridad y en su dinamismo interno en constante interacción, porque lo humano se constituye de lo interhumano, en la relación dialógica entre los sujetos, entre las conciencias (Herrero, 1992, p. 57).

 

     Nos interesa esta <<perspectiva dialógica>> en las narrativas, ya que entiende el lenguaje “como un proceso relacional activo y abierto en el cual quien habla está focalizada en una red de relaciones y géneros de habla. El lenguaje sería una actividad, un flujo de acciones discursivas entrelazadas e interdependientes” (Balasch y Montenegro, p. 46). De esta forma, este lenguaje que es entendido como una actividad y que está en interrelación con otras actividades y lenguajes está en constante construcción en las interrelaciones de la vida cotidiana (p. 46). Así, el lenguaje funciona como enunciación del mundo y en mi investigación me acercaré a distintos discursos, es decir, distintas enunciaciones de un mismo mundo o cuestión.

 

     Con las narrativas se va aún más lejos al afirmar que éstas “surgen en el proceso de la investigación [y] son producto de la actividad que se genera cuando investigadora y participante se reúnen para hablar del fenómeno investigado” (p. 46). Se introduce, entonces, el contexto, las interrelaciones y la concepción de parcialidad en estas ideas. Las narrativas serían explicaciones sobre las formas de entender el mundo en un determinado contexto socio-histórico. Los discursos que se dan en el contacto de investigadora y participante son concretos de esa situación, diferentes de los que se darían con otra investigadora o con otro participante. Hay múltiples discursos.

 

     Con las narrativas se huye de otras perspectivas discursivas que también hablan de la importancia del lenguaje, como puede ser el Análisis del Discurso, porque estos análisis son limitados a la hora de introducir las cuestiones históricas, corporales e institucionales. Se centran tan sólo en el discurso y dejan de lado otras variables que también están influyendo.

 

      Por otra parte, mediante el método de las narrativas me es posible acercarme a las visiones de las participantes y no participantes acerca de las participaciones políticas, ya que distintos discursos darán cuenta de una realidad situada, esto es, de una opinión diferente en cada caso. Podré indagar en la capacidad de resistencia y de lucha de estos alumnos que participan.

 

     La técnica concreta que se utiliza en las narrativas es la entrevista mediante sesiones con las participantes. Hablaremos en profundidad de esto durante el diseño. 

 

 

DISEÑO

 

“No sabían que era imposible...

Así que, lo hicieron”.

 

Participantes

 

     Las participantes que quiero utilizar en estas narrativas son estudiantes de la UAB que hayan participado en las movilizaciones anti-Bolonia y estudiantes que no hayan participado, pero que estuvieran afectadas por las mismas (bien porque se produjeron ocupaciones en sus facultades, se les impidió la posibilidad de tener clase, asistieron a alguna Asamblea, etc.). Pretendo realizar dos narrativas con participantes de las movilizaciones y dos con personas que no hayan participado. Esta muestra seleccionada serán estudiantes de carreras que estuvieron implicadas en las movilizaciones (Lletres y Psicologia primordialmente), sin importar el curso o la edad, si bien me gustaría analizar todos los discursos de distintas edades y cursos para ver qué diferencias se producen en las subjetividades. Creo oportuno realizar no más de cuatro narrativas, ya que éstas llevan un proceso de varias sesiones que es largo y complejo, y la limitación temporal es importante.

 

 

Material

 

     A ser posible, me gustaría utilizar la grabadora para poder grabar las entrevistas de las distintas sesiones, aunque éste es un aspecto que se verá limitado por el deseo de cada uno. De no haber inconveniente, será útil grabar las entrevistas y poder acceder al contenido completo de las mismas cuando las analice. En caso de no poder ser así, las anotaciones se llevarán a cabo en cuadernos y mediante la memoria. Como este material será posteriormente compartido con las participantes, en caso de que haya algún dato erróneo, será modificado.

 

     Para la concertación de las entrevistas y sesiones se utilizarán, a poder ser, los espacios de la misma facultad, bien sean aulas en las que no se esté dando clase, las cabinas de la biblioteca, la cafetería u otros espacios al exterior.

 

 

Procedimiento

 

     Como he comentado con anterioridad, para desarrollar las narrativas lo primero que hay que hacer es programar una serie de sesiones. Aquí, “la investigadora y la participante hablan y comentan diversos aspectos del fenómeno estudiado, considerando que las participantes producen una `reconstrucción´ de su experiencia de participación en el movimiento” (Balasch y Montenegro, 2003, p. 44). En este sentido, más que entrevistas formales en donde la investigadora plantea una serie de preguntas cerradas que son respondidas de manera mecánica, lo que se plantea aquí es una comunicación abierta, fluida, más bien un diálogo en el que van saliendo y comentándose aspectos de ese objeto de estudio (es decir, de la participación política anti-Bolonia). Este proceso se realizará varias veces y con las distintas personas.

 

     Después de cada sesión, la investigadora ha de analizar las diversas ideas que han salido y textualizarlas “utilizando sus propios recursos lingüísticos” (p. 44). En caso de ser una investigación con varias investigadoras, se realizaría una discusión con el resto del equipo de los aspectos de esa textualización o relato que ha sido creado y que son importantes en cuanto a los objetivos de nuestra investigación (p. 45). Sin embargo, al ser una investigación individual, esta fase queda reducida a la textualización de las sesiones.

 

     El siguiente punto, esencial en las narrativas, es presentar este relato a la participante de dicha sesión, para que pueda corregirlo, ampliarlo, sustraer ideas y responder cuestiones que la investigadora pueda presentar (p. 45). Además, ésta introducirá las aclaraciones pertinentes que quiera hacer acerca del texto. Este proceso ha de ser repetido después de cada sesión y con cada participante.

 

     Es muy importante subrayar que estos textos no son una mera transcripción de las entrevistas o conversaciones mantenidas en la sesión, sino que la investigadora realiza una organización de las distintas ideas para, luego, crear un relato con cierta “lógica argumentativa” (en relación a nuestro objeto de interés) y que se presente como un texto acabado sobre el fenómeno de estudio (p. 45). Con esta textualización podemos evitar tres errores, como son la mera transcripción de las entrevistas sin ningún tipo de desarrollo de las ideas importantes, la inmediatez del producto (ya que aquí este producto se trabaja conjuntamente y sigue un proceso continuo, evitando ser meros datos o registros discursivos) y contrarrestar los efectos que tiene el encuentro con la participante (como en las simples entrevistas) y darle forma a un producto que sea válido para quienes va dirigido (en este caso, el texto no sería una mera transcripción de la entrevista de la sesión sin ningún tipo de aporte, reflexión u organización, sino que el formato específico dado permite poder presentarlo como método de mi investigación). De esta manera, “este aspecto tiene como objetivo que la participante pueda aparecer con su propia narrativa en el reporte y que pueda hablar directamente con la lectora” (Balasch y Montenegro, 2003, p. 45).

 

     El proceso de revisión de estos textos o relatos es constante en la medida en que la participante siempre muestre cambios en los mismos. Hasta que la participante acepte la versión construida, tendrá que ser revisada por ésta continuamente.

 

     Algunos autores han comentado algunas de las limitaciones o de los fallos de las entrevistas. Rosenblatt (2002) comentaba en un artículo acerca de lo que hay de verdad y lo que hay de ficción en las entrevistas que las participantes muchas veces no decían la verdad por miedo a ella, por mostrarse más consecuentes con lo que se supone que debían decir o por introducir la imaginación en sus respuestas. Sin embargo, ¿qué es la verdad? ¿Quién está buscando una verdad aquí? Primeramente, la participante no ha de mostrar determinadas actitudes o visiones, ya que se espera que dé su propio discurso, relativo y situado. Por otro lado, aunque con “ficciones”, el discurso seguirá siendo el de esa participante y en las sucesivas textualizaciones esas ficciones podrán ir tomando forma de una manera u otro. Por otra parte, las contradicciones son una parte más en nuestras acciones y es interesante que esté presente; las cosas no se muestran lineales y evolucionando de forma gradual, las complejidades y ambigüedades son parte de nosotros.

 

     Por otra parte, este autor también pone de manifiesto la construcción de investigadora que está creando la participante en las sesiones. Es verdad que la manera en que esta construcción sea más cierta o menos cierta, más cercana o más alejada de sus subjetividades, modificará sus respuestas, pero, como ya veníamos introduciendo anteriormente, esto también forma parte de esos discursos, ya que son situados y se dan entre una investigadora y una participante determinados. Si cambiásemos alguna de esas variables, los discursos serían totalmente distintos. Ni mejores, ni peores, ni más correctos, ni más ricos: simplemente, diferentes.

 

     Como resume este autor en una de sus conclusiones: “However much we relieve in constructed selves, they are still constructed and are capable of being constructed in other ways” (p. 898-899). Es decir, “por mucho que confiemos en las construcciones de identidades, siguen siendo construcciones y son capaces de ser construidas de otras maneras”. Esto viene resumiendo la idea de conocimiento situado, de que cualquiera de los factores presentes en la sesión afectará el desarrollo de ésta (la investigadora, la participante, la interrelación entre ambas, el momento determinado, etc.).

 

 

Plan de trabajo

 

     Lo primero que se ha de realizar es la toma de contacto con las participantes. Esto es, encontrar a las cuatro personas cuyos discursos serán mi objeto de estudio. Para esto, me pondré en contacto con las estudiantes que participaron en las ocupaciones o que actualmente siguen participando mediante la Asamblea de Alumnos, la cuenta de correo que se creó expresamente en la ocupación y que envía mails conjuntos a todos los contactos con las novedades en la resistencia, la búsqueda de alumnos conocidos de las movilizaciones por la facultad de Psicologia y la de Lletres o mediante los foros anti-Bolonia. A su vez, para ponerme en contacto con las estudiantes que no han participado en estas movilizaciones podré tomar contacto mediante el foro pro-Bolonia que existe en Internet o a través de estudiantes que sí han participado y que tienen compañeros que se han abstenido. Espero desarrollar esta primera fase a finales del mes de Febrero y principios del mes de Marzo para poder comenzar con las sesiones a mediados de Marzo.

 

     La segunda actividad a realizar es el encuentro de un lugar en el que realizar las sesiones. Para esto, se pedirá información acerca de los horarios de las aulas, se fijará un horario que venga bien tanto a la participante como a la investigadora y se pedirá permiso en Secretaría para la utilización de cierta aula. De no poder ser así, se utilizarán otros espacios de la UAB, como pueden los jardines exteriores. Esta segunda actividad, a realizar a mediados de Marzo, posibilitará la realización de las sesiones.

 

     La tercera tarea es la realización de esas primeras sesiones. Dado el carácter temporal de la investigación, considero oportuno hacer las cuatro sesiones en paralelo, ya que la obligación de terminar una para realizar la siguiente puede dejarme sin margen de tiempo si tengo dificultades en alguna de las cuatro. De esta forma, al realizarlas de manera paralela, la visión conjunta de todas me proporcionará diversos conocimientos “situados” sobre la problemática que me ayudarán a orientar mi trabajo final. Además, la realización paralela me puede ser útil para usar la experiencia de una sesión en otras.

 

     Estas primeras sesiones tendrán lugar a finales de Marzo. Después, habrá que dedicar dos semanas para las textualizaciones de las cuatro sesiones y las diversas revisiones de los participantes. Para mediados de Abril, deberé tener los relatos definitivos de las primeras sesiones.

 

     Es importante matizar que, aunque las primeras sesiones se muestran aquí exageradamente lentas, hay que tener en cuenta que serán las primeras narrativas que realizo como investigadora, hay que ser realista y no obviar las dificultades y limitaciones de cada investigadora. Durante ese mes me encontraré con obstáculos, bloqueo a la hora de darle forma a los textos, dificultades para preguntar o encaminar las sesiones hacia mi interés, etc. Quiero tener en cuenta todas estas dificultades previamente para poder planificar el tiempo de forma realista. Además, en ese momento temporal se dan las vacaciones de Semana Santa, un periodo en el que muy posiblemente no tendré contacto con mis participantes. Este tiempo será utilizado para las textualizaciones.

 

     Durante los meses de Abril y Mayo desarrollaré las sesiones que crea necesarias y después su consecutiva textualización y revisión. Para que el tiempo no limite la investigación, debería tener todas las sesiones finalizadas con los distintos participantes para principios de Junio.

 

     Durante el mes de Junio, se prepararán las narrativas finales y el trabajo que se entrega el Julio sobre la investigación práctica.

 

     La consecución de objetivos es algo que se irá desarrollando abiertamente a lo largo de las sesiones. Para más facilidad, mis objetivos específicos están ordenados con precisión, de manera que es más esperable que los primeros objetivos, que son más amplios, sean los primeros en salir en las sesiones iniciales. A medida que se profundice en las conversaciones espero poder acercarme a los últimos objetivos que abordan cuestiones más complejas.

 

 

Limitaciones en el plan de trabajo

 

     Para que una investigación sea factible, considero necesario que el investigador sea realista con la misma y pueda reconocer una serie de limitaciones que se tienen. Pues bien, en mi investigación concreta se presentan limitaciones de distinto tipo. Por un lado, las limitaciones de alcance hacen que la ambición o pretensión de mi proyecto final (sobretodo, los últimos objetivos) pueda tener cierta dificultad. Soy consciente de que hay que invertir mucho tiempo y esfuerzo para indagar en los objetivos y es por eso que he querido realizar mi investigación en concreto en la UAB, para tener alcance a la población de manera más cómoda que con otros colectivos de participación política.

 

     Por otro lado, la gran “debilidad” de esta investigación es su alta limitación temporal, ya que es una investigación que se va a desarrollar en escasos cuatro meses (incluso en tan solamente tres, si tenemos en cuenta que uno de ellos estará ocupado en buscar a los participantes, por un lado, y en preparar el trabajo final, por otro). Por esto, he decidido realizar cuatro narrativas y ninguna más, como era mi pretensión inicial.

 

     Por último, como la limitación de coste es alta en esta investigación, he procurado centrar mis sesiones en las propias instalaciones de la UAB y mediante el uso de grabadora, de la cual ya dispongo desde hace años.

 

 

Propuesta de análisis

 

     El análisis no requiere el uso de ningún programa informático y, al no tratarse de metodología cuantitativa, tampoco necesita de la estadística para sacar conclusiones.

 

     En el análisis de los textos habrá que tener cuidado a la hora de interpretarlo. La producción del relato en sí a partir del material de las sesiones (el material, digamos, empírico) es una interpretación de la investigadora a partir de las ideas de los participantes.

 

El resultado de la metodología de las narrativas es un texto, el cual “sale del carácter eminentemente situado de las enunciaciones producidas en las narraciones, ya que se da desde un lugar que se crea a partir del acto metodológico” (Balasch y Montenegro, 2003, p. 47). Por ello, las narrativas no representan el fenómeno, son comprensiones de una serie de acontecimientos. Los resultados han de responder a los objetivos de la investigación.

 

     La autoría, por tanto, no se debe tan sólo a las participantes por desarrollar una visión, ni solamente a la investigadora, sino que se produce en un contexto situado mediante la conexión entre ambas y las múltiples voces que son convocadas (p. 46).

 

     En esta línea, es importante que los textos no sean entendidos como “registro de los discursos de un contexto socio-histórico determinado”, sino que estos discursos se dan en un contexto de interpelación múltiple. En este contexto situado, concreto, emerge este relato, el cual no puede ser la muestra de un contexto determinado, sino de un momento situado. No será la referencia sobre la participación política juvenil a seguir por otros autores, sino las visiones de ciertas participantes sobre una forma específica de participación.

 

     Es por esto que “las narrativas generadas no se utilizan como material empírico, es decir, como descripción del fenómeno” (p. 47), ya que son producciones situadas. Como dije antes, no serán estas narrativas referencia de un fenómeno, sino parte más de la extensa bibliografía del mismo. 

 

     Es importante resaltar que la investigadora transforma su posición inicial del fenómeno mediante la interacción con otras conexiones situadas, así que las interpretaciones que se den a las narrativas no han de subsumirlo a categorías de ningún marco teórico, más bien serán resultantes de las conexiones parciales de la investigación (p. 47). “La interpretación se produce no por la igualdad entre la investigadora y el objeto investigado sino, al contrario, por la distancia entre ambos horizontes, cosa que genera la necesidad de un acto interpretativo” (Gadamer, 1975).

 

     Uno de los efectos importantes de las narrativas es producir una heterogeneidad en la investigadora que contrastará las visiones aportadas por las narrativas con otras encontradas en diferentes bibliografías (p. 48), para así elaborar una compresión conjunta por parte de la investigadora. 

 

     En conclusión, el análisis de las narrativas pasa por entender este sentido de la narración como visión parcial y situada del fenómeno y como aportación o punto de vista diferente a la bibliografía actual, además de presentar una comprensión para la propia investigadora, quien en las narrativas nos habla ya desde un conocimiento situado.

 

Implicaciones éticas y políticas de las narrativas

    

     Con el uso de las narrativas, se pretende poner de relieve el rechazo a las aproximaciones positivistas, que toman las voces de las participantes y las ponen a la voluntad de las técnicas de representación, de tal manera que desarrollan un acto de poder al dar más importancia a la representación de esas voces que a las voces en sí (p. 46).

 

     Desde las narrativas, se intenta dar voz a esas participantes para que puedan expresarse por sí mismas sin ningún tipo de representación. Hay que respetar los discursos de estas personas y sus comprensiones, hecho que se pretende conseguir mediante la constante correción de las textualizaciones.

 

     Sin embargo, esta alternativa de “dar voz” tiene dos principales críticas o problemas. Uno de ellos es que, al dar voz, asume la capacidad de la investigadora para decidir a quién dar voz. Además, también se entiende que hay un sujeto a quien es políticamente deseable dar voz (p. 47). La otra limitación viene dada por el problema de representación que se produce no mediante tecnologías, sino mediante la posible representación de dichas participantes con un colectivo.

 

     Para dar solución a esto, el objetivo de la metodología de las narrativas no será dar voz o representar, sino “crear unas condiciones de posibilidad para el surgimiento de las narrativas sobre el fenómeno y, así, expresar el efecto que el contacto con el objeto de estudio ha tenido para la posición inicial del equipo investigador” (Haraway, 1999: 138).

 

     También, y como comentábamos antes, las narrativas enfatizan la capacidad de agencia de las participantes, en la medida en que pueden acceder y corregir el texto (Balasch y Montenegro, 2003, p. 47).

 

     Por último, cabe remarcar que las narrativas, lejos de ser una réplica de un hecho externo, son espacios de comprensión y producción de significados múltiples (situados). El énfasis estaría en los efectos políticos de estos conocimientos situados, y no en la implantación de una verdad.

 

 

Implicaciones éticas y políticas de la investigación

 

     Mediante el uso de las narrativas, pretendo poder acercarme a esas distintas visiones de la participación política juvenil anti-Bolonia en la UAB. El análisis de estos discursos puede dejar de relieve formas de entender las participaciones, opiniones acerca de las mismas, sugerencias sobre otras formas de participación, etc. Creo que esto servirá para hacer algo más transparente la caja negra que muchas veces se tiene sobre la poca participación política juvenil actualmente y sobre los conflictos y violencia que, supuestamente, conllevan las ocupaciones estudiantiles.

 

     Una de las implicaciones de mi investigación será analizar un problema de investigación que está a la orden del día y que ha creado mucha polémica no sólo en la Universidad, sino en toda España. El tema es delicado especialmente aquí por la expulsión que se produjeron a varios estudiantes a finales del pasado curso académico. Soy consciente de que las narrativas harán emerger cuestiones más o menos comprometidas con este asunto.

 

     La investigación tiene de trasfondo comprender cómo se aceptan, se interiorizan y se toman como absolutas ciertas cajas negras sobre la sociedad y el sistema actual. Aunque esto, en sí, es una ambición digna de tesis (y es por ello que no se ha convertido en un objetivo de la investigación), es posible que algunos de los discursos traigan a la luz estas cajas negras y se puedan visibilizar o descajanegrizar tímidamente.

 

     Por último, mi investigación pretende dejar de relieve las formas de resistencia a la dominación, poder, sistema capitalista, caja negra o cuales quiera que sean entendidos como “enemigos”. Pretendo dejar ver que la capacidad de agencia de las personas, en interrelación con otros muchos elementos, crea movimientos de lucha y de superación de un peligroso conformismo social.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

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