1- Introducción

1         Introducción

De acuerdo con las vertiginosas transformaciones que experimentan nuestras sociedades gracias a las nuevas formas de internacionalización del capital, a la que eufemísticamente se la llama globalización (Fernández, 2006), y en tanto es posible observar un notable incremento de las relaciones de dependencia de los procesos microsociales respecto de las estructuras macrosociales, es preciso cuestionar el compromiso que la ciencia tiene en el aporte a las condiciones de mantenimiento o no de la dominación (Ibáñez, 2001). En este sentido, examinar procesos políticos comprometidos en la construcción de la autonomía social que interrogan las formas de producción de subjetividad contemporáneas –la producción de soledades[1], la producción de las llamadas subjetividades abyectas[2], entre otras- constituye una apuesta de investigación que por el momento llamaremos militante en la medida en que pretende acompañar estos procesos a través de la producción de conocimientos que interroguen las formas políticas y económicas de depredación y dominio, y colaboren junto con ellos en la construcción de otros mundos posibles.

Si bien, coincidimos con la opinión de Lindsey (1976) cuando señala que la investigación participativa[3] no puede trascender los límites que le imponen las formas sociales capitalistas, y por lo tanto, las investigaciones siempre se generan "desde fuera", representando en gran medida los intereses de las estructuras de dominación; pretendemos en nuestro proyecto explorar el potencial político del llamado nuevo protagonismo social también en las formas de producción de conocimiento asociadas a estas experiencias de lucha por la autonomía social.

La Toma, supermercado autogestionado por sus trabajadoras/es, es una de las tantas experiencias de autonomía social que se han ido sucediendo a lo largo del territorio argentino desde finales de los noventa y que ha encontrado su punto cúlmine en la rebelión popular de diciembre de 2001. A fines de julio de 2001, las/os trabajadoras/es de la Toma -ex Supermercado “Tigre”- realizaron la ocupación pacífica de la sucursal de calle Tucumán 1349 de Rosario (Ghioldi, 2004). Para ese entonces ya se habían perdido centenares de puestos de trabajo, se adeudaba seis meses de salarios, dos años de aportes robados al personal y decenas de millones de dólares de endeudamiento, solamente quedaban ciento veinte empleados dispuestos a iniciar la lucha propuesta por la organización sindical. Surge el proyecto de Supermercado Comunitario avalado por un núcleo de ochenta trabajadoras/es que a partir de agosto del 2001 quedan impulsándolo. Se partía de sostener mediante estudios y evaluaciones técnicas que “pagar subsidios por desempleo durante un año para esas/os ochenta trabajadoras/es le costaba al Estado una cifra superior a $320.000 sin cambiar la situación de fondo, si se ponía en funcionamiento maquinarias y herramientas se necesitaba un aporte inicial de menos de $150.000” (Ghioldi, 2004:75). Por lo tanto era más factible y económico generar puestos de trabajo. A su vez, y rescatando las ideas de las/os pioneras/os que fundaron las organizaciones gremiales en la Argentina, propusieron la creación de un Centro Cultural para impulsar el enriquecimiento y la elevación cultural de la clase trabajadora. De este modo, un importante grupo de estudiantes y artistas se incorporaron a trabajar junto a las/os trabajadoras/es (Ghioldi, 2004).

En esta lucha confluyen, de manera compleja, trabajadoras/es, sindicato, municipio, estudiantes, vecinas/os, intelectuales y artistas, lo cual constituye una de las formas actuales de resistencia que no está exenta de contradicciones y de conexiones con otras experiencias de lucha y resistencia, entre ellas las que protagonizamos las/os investigadoras/es. Esto nos invita a reflexionar acerca de las condiciones actuales de posibilidad de la autonomía social –entendida como la posibilidad de pensar sobre las significaciones imaginarias vigentes en determinada época en una sociedad específica (Castoriadis, 1998)- y de las formas que ésta va asumiendo en torno al llamado nuevo protagonismo social –que entendemos como la emergencia de nuevas formas de configurar lo público, lo común, la política, más allá de las determinaciones del mercado y del Estado. Determinaciones estas, que se expresan en el aumento del riesgo de pérdida del espacio público como dimensión de la acción política.

“(como política) el nuevo protagonismo –o el contrapoder– no daría lugar a una política mas, sino a una fundada en los rasgos más positivos de algunas experiencias de la resistencia tales como la horizontalidad, la autonomía y la multiplicidad” (Colectivo Situaciones, 2003)

Se trata por tanto de pensar el nuevo protagonismo social y las experiencias que lo expresan, no como una ideología, ni como un horizonte unificador de las experiencias de lucha, sino como la articulación posible entre las múltiples formas en las que se están subvirtiendo los modos subjetivos del hacer (Colectivo Situaciones: 2003).



[1] Ana María Fernández sostiene que la producción de soledades es una de las estrategias de reproducción biopolítica del capitalismo contemporáneo, y que “para ello es estratégica la producción y reproducción de cuerpos que arman sus rutinas cotidianas pero no logran encontrar intensidades de afectación que no sean la apatía, el tedio, el aburrimiento” (Fernández, 2006: 265).

[2] La Constitución de subjetividades abyectas corresponde a una de las líneas de investigación desarrolladas en el grupo Fractalidades en Investigación Crítica (FIC) del Departamento de Psicología Social de la UAB. Ver más información en el siguiente enlace: http://psicologiasocial.uab.es/fic/es/line/2007/05/14

[3] La investigación militante, como veremos más adelante, comparte muchas características con la investigación acción participativa. Ver también: http://www.crefal.edu.mx/biblioteca_digital/CEDEAL/acervo_digital/coleccion_crefal/retablos%20de%20papel/RP03/tvi2.htm