2- Antecedentes

1         Antecedentes

En el marco de mi práctica como docente en la Cátedra Estructura Psicológica Social del Sujeto  II y en el Seminario electivo Derechos Humanos  en  la constitución subjetiva de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario, así como en mi participación en los acontecimientos que se sucedieron a partir del 19 y 20 de diciembre de 2001 en Argentina, surgen las primeras ideas de este proyecto de tesis. En ambas asignaturas trabajamos con el libro Psicología de las  masas  y análisis  del  yo (Freud, 1921), para transmitir el modo como desde el psicoanálisis se piensa la relación entre subjetividad – grupo - cultura. Con los acontecimientos de 2001 en Argentina, se introdujeron tanto en mi lectura de ese texto, como en la concepción de sujeto y de producción de subjetividad que el mismo traduce, importantes reflexiones que este proyecto de tesis, entre otras cosas, pretende profundizar.   

 

Esta articulación entre reflexiones teóricas dentro del espacio académico y los acontecimientos políticos que producen transformaciones en las mismas, además de una intensa interrogación acerca del rol ético-político de las/os investigadoras/es en el estudio de procesos sociales que denominamos como nuevo protagonismo social (Colectivo Situaciones, 2002), y el deseo de contribuir al crecimiento y profundización de la autonomía en torno a estas experiencias sociales, nos condujo durante el período de investigación anterior del master a indagar las relaciones entre las prácticas académicas y las de los movimientos sociales. Con ese propósito nos acercamos a las/os trabajadoras/es de La Toma y les propusimos realizar en forma conjunta una investigación en torno a sus experiencias de lucha por los puestos de trabajo. De este modo, pretendimos investigar evitando reproducir relaciones de poder/saber donde investigadoras/es e investigadas/os detentemos idéntico nivel de protagonismo, siendo en todo caso las/os “investigadas/os” co-investigadoras/es.

 

En este sentido, continuamos la línea de aquellas perspectivas que asumen el protagonismo de los movimientos sociales en la producción de conocimientos, considerándolos sujetos con los cuales deseamos articularnos (Parra, 2005; Colectivo Situaciones, 2002), y nos distanciamos de las investigaciones que eligen realizar estudios acerca de movimientos sociales, tomándolos a éstos sólo como objeto. Nuestra perspectiva se desprende de lo planteado hace tiempo por el construccionismo social, en la consideración de que el objeto construye tanto al sujeto como el sujeto construye al objeto (Gergen, 1994), y en ese sentido también es que pensamos en términos de co-construcción o co-investigación.

 

Estos enfoques tienen como antecedente, a su vez, el paso desde las estrategias de intervención comunitaria al interés por los procesos de movilización social (Parra, 2005), y conllevan el pasaje de la consideración del/de la otro/a como sujeto a intervenir a la consideración del/de la otro/a como compañero/a de lucha, o como un/a co-investigador/a.

 

En nuestra búsqueda de los nexos posibles entre investigación militante y movimientos sociales, un antecedente importante han sido las producciones teóricas del Colectivo Situaciones[1]:

 

“…pretende ser un proyecto de lectura ‘interna’ de las luchas, una fenomenología (una genealogía) y no una descripción ‘objetiva’. Porque sólo de esta forma el pensamiento asume una función creadora, afirmativa, para dejar de ser una mera reproducción de lo existente. Y porque sólo en esa fidelidad con la inmanencia el pensamiento es aporte real, dinámico, lo cual es todo lo contrario de la elaboración de un programa o un esquema que encasille y sature las prácticas” (Colectivo Situaciones, 2002).

 

Es en esta línea que, en esta nueva etapa nos proponemos elaborar conjuntamente un conocimiento reflexivo y que asume su carácter parcial y situado (Haraway, 1991) a través de la construcción de una narrativa y/o memoria de las experiencias de lucha en La Toma. A partir de la perspectiva situada, entendemos que es posible no sólo deconstruir nuestro rol “profesional”, habilitando nuevas maneras de posicionarnos en nuestras prácticas -construyendo las mismas desde una parcialidad que implica a su vez conexiones con otras para ser objetiva-, sino también generar movimientos que tiendan a nuevas objetivaciones en el colectivo.

 

“De este modo se introduce como criterio de objetividad, además de una mirada sobre lo que ya hay, otra hacia lo que puede o queremos que haya. En este sentido, de la misma manera que no podemos separar hecho y valor, la objetividad es tal, en la medida en la que es capaz de reconocer, conectar y movilizar deseos y aspiraciones colectivas que se han encarnado en los cuerpos mediante una experiencia histórica y compartida de interacciones similares” (Ema López, 2006: 88).

 

Del mismo modo que la investigación acción participativa, la investigación militante es investigación aplicada y está enfocada a la solución de problemas específicos. Por tanto, la investigación militante es un modo de estudiar científicamente esa realidad en todos sus niveles e implicaciones; no limitándose a ser una mera técnica, sino que sitúa una metodología que supone investigadoras/es capaces de “derivarla (la técnica) de la teoría y de su propia práctica, aplicarla, criticarla y cerciorarse de su validez o no” (Fals Borda, 1972: 36). En el desarrollo de una investigación militante cada participante enfrenta su realidad, estudia los elementos que la componen, analiza los factores que la caracterizan, interpreta las situaciones concretas y da una explicación de los procesos sociales. Como veremos en el apartado de métodos, en nuestro proyecto se articulan las producciones narrativas con la autoetnográfica con el objetivo de explorar el llamado nuevo protagonismo social.  De este modo, buscamos convertir al pensamiento y a la acción conjunta en una dimensión más para el análisis de la autonomía social ligada a la construcción de conocimientos en el seno de las experiencias mismas, y de sus urgencias. (Colectivo Situaciones, 2002). Ante estas urgencias los nuevos movimientos sociales están ofreciendo diversas alternativas de transformación y resistencia, por ejemplo, frente al riesgo de la pérdida del espacio público y su dimensión política –que hace peligrar la vida humana y, más aún, su sentido.

 

“Aquí la autonomía adquiere el sentido de auto-autonomía de la sociedad, que, desde este momento, es más o menos explícita: nosotros hacemos leyes y por eso somos responsables de ellas, y tenemos que preguntarnos todo el tiempo: ¿por qué esta ley y no otra? Esto, desde luego, vincula la aparición de un nuevo tipo de ser histórico a un nivel individual, es decir, al individuo autónomo, que puede preguntarse a sí mismo –e incluso decirlo en voz alta-: ¿es justa esta ley” (Castoriadis, 1986a).

 

Asimismo, tomamos como antecedente el trabajo realizado por Ana María Fernández y su grupo de investigación, en relación a las asambleas barriales y las fábricas recuperadas en Argentina (Fernández y colaboradoras/es, 2006).  Este trabajo nos antecede no sólo en cuanto a cuestiones ético-políticas, sino también a cuestiones teóricas y metodológicas. Dentro de las primeras, nos interesa destacar la crítica que Fernández y su equipo realizan a la banalización, burocratización y mercantilización de las prácticas académicas, y su planteo de una resistencia cotidiana tanto de los equipos de investigación como de cada una/o de las/os que participan en los mismos:

 

“Cada tanto inventamos algún juguete rabioso[2]; a lo largo de estos años hemos aprendido que el modo de resistir las burocratizaciones y vaciamientos de sentido de nuestras instituciones es inventar” (Fernández, 2006: 16).

 

Respecto de las cuestiones teóricas y metodológicas se trata, por un lado, de la crítica que realizan a la noción de especialistas o de interventoras/es. El planteo consiste en que las/os protagonistas de estos procesos políticos-sociales a los que nos acercamos son quienes inventan sus propios dispositivos de trabajo y que el equipo de investigación acompaña su devenir y en ese devenir también se transforma; y por otro, la consideración del concepto de producción de subjetividad no como un sinónimo de sujeto psíquico sino que engloba las acciones y las prácticas, los cuerpos y sus intensidades, es decir, se trata de la subjetividad que se produce en el entre con otros y que es, por tanto, un nudo de múltiples inscripciones deseantes, históricas, políticas, económicas, simbólicas, psíquicas, sexuales, etc. A su vez, con el término de producción aluden a considerar lo subjetivo como proceso, como devenir en permanente transformación y no como algo ya dado. De esta manera piensan la articulación entre los modos sociales de sujeción y su resto no sujetado (Fernández, 2006). En este sentido consideramos para nuestro proyecto una concepción de la dimensión subjetiva que se produce en acto y que construye sus potencias en su propio accionar.

 

En cuanto a los aportes en torno a producción de subjetividad y trabajo tomamos como referentes los desarrollos realizados por Lazzarto (2001; 2006), Virno (2003) y Negri (2001), entre otros. Así como las lecturas que introducen Badiou (1999), Grüner (2005; 2007) y Fernández (2006) con herramientas conceptuales de filiación psicoanalítica. Los primeros, efectúan sus reflexiones a partir de la reestructuración productiva que implica la crisis del modelo fordista y las transformaciones contemporáneas del trabajo. Lazzarato y Negri (2001), dentro de la corriente neomarxista italiana de la década de 60 conocida como operaismo, introducen importantes críticas al nuevo régimen de acumulación capitalista con la noción de “trabajo inmaterial”. Estas contribuciones, basadas en las transformaciones de las economías centrales, son examinadas en nuestro proyecto en relación a las singularidades que presentan aquellas transformaciones en Latinoamérica. En el mismo sentido consideraremos los aportes de Virno (2003) en torno al concepto de “multitud” para pensar las nuevas configuraciones en las formas de resistencia actuales y su crítica a los aparatos administrativos de captura del Estado.

En cuanto a los aportes realizados por Badiou (1999), Grüner (2005; 2007) y Fernández (2006), problematizaremos sus desarrollos en torno al concepto de vinculo-desvinculación, sujeto político, ley, deseo y producción de subjetividad.

 

Por último, nos parece oportuno considerar un antecedente de relevancia el trabajo realizado desde las epistemologías feministas en cuanto a la crítica que se realiza de las condiciones de producción del conocimiento científico y de su racionalidad.  Nos aproximamos al cuestionamiento que estas perspectivas realizan en torno a la pregunta: ¿quién conoce? Consideramos que la exclusión sistemática de las mujeres y de diversas minorías –entre ellas importantes sectores sociales postergados, como las/os trabajadoras/es en lucha por sus puestos de trabajo en Argentina- en la producción de conocimiento a llevado a la producción de un conocimiento científico sesgado y de carácter andocéntrico y colonial.  Por tanto, realizar una ruptura respecto de estos presupuestos tiene efectos de contra-poder, en tanto cuestiona los efectos de dominación que se reproducen al asumir una verdad como absoluta y válida para todos/as (Ibáñez, 2005).



[1] Situaciones, es un colectivo de investigación autónoma de Argentina.

[2] Hace referencia al libro El juguete rabioso de Roberto Arlt.