4. Cambio: Economía, familia e ideas feministas

Cambios en familia

 

El siglo XX atrajo muchos cambios para la sociedad, estos cambios afectaron al individuo, pero también a la pareja, para Bianchi (Sánchez, 2008),  hay una relación interdependiente entre sociedad y pareja, los factores que rescata como promotores de los cambios son los siguientes:

 

  1. Aumento de longevidad
  2. Cambio en prácticas de convivencia de pareja y familia
  3. Cambios en las prácticas sexuales
  4. Paradigma distinto de padre – hijo a padre – individuo
  5. Medicina como contribución a la pareja

 

Estas modificaciones afectan, no solo y directamente a un individuo o pareja, sino a la familia. Carandell (1972) nos habla de cómo ella ha perdido funcionalidad a través de 3 ideas. Primero que la mujer al entrar al mundo laboral y gana independencia económica, esto debilita la figura paterna; segundo el cuidado de ancianos y niños que era estricto de ellas pasa a ser función del estado o instituciones y tercero la posibilidad de no vivir todos (padres, hijos, abuelos, tíos, tías…) bajo un mismo techo provocando disgregación y atomización.

 

Si la cultura occidental tiene como base a la familia, el pensar en destruirla implicaría también la eliminación de la cultura y tradición inmersa, pero los cambios estaban presentes y la presión aumentaba exigiendo individualización ante un contexto como el capitalismo y lo que a él conllevaba, y Carandell lo explica de la siguiente manera “Los conflictos creados por el individualismo y la masificación, por la despersonalización de la vida industrial y urbana, por la competencia despiadada, por la especialización y la alienación del trabajo, por la incomunicación física y espiritual, por la marcha prepotente del capitalismo monopolista, por todas estas y otras realidades, la sociedad (…) sentía mayores añoranzas por la vieja e íntima. (…) la necesaria unión multidimensional” (Carandell, 1977, p. 23)

 

Así se crean las llamadas comunas, en virtud de esta añoranza de intimidad, de buscar una nueva sensibilidad y ponerla en marcha, entre otros contextos donde las caras intelectual, física y sentimental pudiesen salir a la luz, ser libres y relacionarse con el medio, proponiendo “la aproximación de los sexos, la co-educación, la agrupación con fines naturalistas o artísticos, la ruptura con los formalismos victorianos, el crecimiento de los sentimientos antiautoritarios y ácratas, el regreso a las técnicas artesanas y la progresiva democratización en todos los aspectos de la relación humana”. (Carandell, 1977, p. 24)

 

Los movimientos de comunas de los 60’s y 70’s fueron actores importantes al experimentar nuevas formas de relaciones,  hogares, sexualidades y políticas lo que derivo en críticas sociales de familia, monogamia y propiedad privada. (Haritaworn, 2006) Uno de los aspectos –y aclaro uno, para no reducir la importancia social, política y económica de las comunas- fue el relacional, esto nos lleva a la Universidad de Montreal en 1970 en un seminario sobre sexualidad donde se declaraban las experiencias de vivir en colectivos como confesiones, Robert Blondin (Carandell, 1977) expuso su informe sobre “colectivos matrimoniales” las ventajas y desventajas de la vida matrimonial versus el matrimonio colectivo o neo-familia:

 

Matrimonio

Ventajas: Durabilidad

Desventajas: crear hábitos, suprimir el enriquecimiento de los individuos, facilitar una familiaridad excesiva que crea comportamientos irracionales o demenciales

 

Matrimonio colectivo

Ventajas: Impide costumbres cosificadoras al haber varias personas, discusiones más pensadas, da forma lógica a los racionamientos

Ventaja añadida: Durabilidad

Desventaja: El ahorro que implica la formación de un matrimonio que conlleve a la idea de acumulación y posesión, ideas contrarias a los colectivos.

 

Avanza en la idea de matrimonio a familia y define “La neo-familia no es una reunión de dos o más matrimonios; es una asociación colectiva a largo plazo de un grupo de amigos que deciden vivir juntos. Es la vida cotidiana compartida por varios individuos, pues cada uno sigue siendo un “individuo”, con la aspiración a vivir al máximo la experiencia común, enriqueciéndose.” (Dufresne, 1970 en Carandell, 1977, p. 39) estas se basan en la desposesión –elemento importante para ellos en su lucha contra el capitalismo- colocan piezas como generosidad, abandono propio y equilibrio en el tablero y herramientas como una experiencia de la libertad sexual pues las relaciones que surjan de esta convivencia permiten conocerse, profundizar y enriquecerse. Este “plus” no solo sería para los adultos sino también para los niños, el vivir en una comunidad que les permita ver el mundo desde distintos puntos de vista y no con los ojos omnipresentes de los padres y el apoyo que se genera al estar responsabilizados de su educación son virtudes de esta opción. (Carandell, 1977)

 

Por último Blondin nos dice que estas neo-familias deberán ser activas y vitales (amistades externas, amantes…) para garantizar la individualidad y sobre todo el enriquecimiento de la persona. (Carandell, 1977)

 

Ante nuevo panorama: Ideas feministas

 

En cuanto a las parejas. Un amigo comentaba en un café que las relaciones (de amistad)deben ser útiles y funcionales y siempre aportarte algo, de lo contrario, deberíamos desecharlas (Arboleda, 2009), pensé que era un comentario totalmente frío, seco y feo, dándome vuelas en la cabeza, revisando mis relaciones y tejiéndolo con mi tema pensé, actualmente no se desea una pareja “para toda la vida”, sino una pareja que “funcione” que tome en cuenta tu posición, tu proyecto de vida, una igualdad de toma de decisiones, se anhela vincularse con una pareja pero en esa búsqueda no ponemos al sujeto, al yo en segundo plano, sino que nos anteponemos para lograr nuestros propios objetivos. (Rodríguez, 2001), y así recuerdo el amor de antaño en esas películas de El Siglo de Oro Mexicano donde la “mujer ideal” era la que lo dejaba todo, todo –su vida, padres, planes- se sacrificaba y anteponía a la pareja para que triunfase el amor. ¡Qué cambio con las parejas de hoy en día!, donde dos personas totalmente distintas se unen para “negociar” sus vidas, poner en la mesa sus ideales y proyectos de vida y desean enriquecerse sin anularse mediante esa relación. (Rodríguez, 2001)

 

En definitiva las situaciones han cambiado, no son, como dirían mis compañeros, ni bueno, ni malo, ni toro; Alfonsa nos dice que “Reflexionar en torno a las nuevas realidades familiares obliga a repensar términos como: sexualidad, amor, género, poder; valores como solidaridad, fidelidad, individualismo; estilo de crianza de los hijos; los vínculos, la conexión con el otro; cuestiones nucleares que afectan nuestra identidad como sujetos.” (Rodríguez, 2001, p.1) Nos lleva a un momento histórico, la Posmodernidad, que al enfatizar principios Modernos como la libertad, igualdad e individualismo se cimientan en los restos del patriarcado que tenían a la mujer de la familia tradicional en un marco premoderno. (Rodríguez, 2001) Finalmente la familia se enfrenta no solo a sus interacciones individuales sino “a las a las tensiones derivadas de contradicciones del sistema social en su conjunto o de la articulación de la familia con otras instituciones de la sociedad” (Rodríguez, 201, p. 3, 4)

 

Lo que atraviesa a la sociedad, también atraviesa a la familia, pues esta es una expresión de sensibilidad de cada momento histórico, (Baranchuk, 2001), nos hace replantearnos, no solo  como personas –individuales- sino en nuestras relaciones, en pareja y en familias. Ahora decimos que hay “modelos familiares” por que no hay un patrón uniforme con respecto a la familia, ella va cambiando y nos muestra distintas formas de convivir, se ven en los censos, y esto demuestra un signo de cambio (Rodríguez, 2001, Alberdi 1999)

 

Así como antes el sacrificar tu vida por la pareja estaba “in” así también lo estaba formar una pareja para tener una familia, lo cual implicaba tener hijos, implicando con esto un éxito en el matrimonio y más aun en la realización de mujer ejerciendo su papel de madre (Rodríguez, 2001), los hijos eran considerados un regalo del destino y ello no permitía planificar ni estar conscientes de cuidados y bienestar para cada uno (Alberdi, 1999)  Actualmente tener una pareja implica cuestiones sumamente diferentes: disfrutarse, elegir si se desea tener hijos, entre otras cosas pero el punto colisionante no es solo tener pareja, ni negociar con ella, sino que ahora estos “convenios” son de igual a igual y ambos tiene alternativa de retirarse (Alberdi, 1999 en Rodríguez, 2001)

 

Flaquer nos dice que “es una realidad que hay más inestabilidad, sí, pero ésta es consecuencia de una mayor exigencia de los sujetos respecto de la relación y el producto de tener que elaborarnos un traje a la medida en vez de encontrarnos en roles prefijados. (Flaquer, 1999, en Rodríguez, 2001) Castells propone analizar 3 elementos de cómo la familia es repercutida por los las ideas feministas y sucede esta igualdad de partes, este no encasillamiento de roles:

 

“1. Transformación del mercado laboral y nuevas oportunidades educativas para mujeres.

2. El avance de la medicina y la farmacología, que permite control de la natalidad (la píldora anticonceptiva deja en manos de la propia voluntad de la mujer si quiere o no tener hijos.

3. La rápida difusión de las ideas en una cultura globalizada y en un mundo Interrelacionado, donde la gente y la experiencia viajan...” (Castells, 1997, en Rodríguez, 2001, p.4) (Sánchez, 2008)

 

Como consecuencia de reivindicar a la mujer, en los 60’s en Estados Unidos y expandiéndose, surgen movimientos feministas que a la par cambian leyes y costumbres, estos cambios se ven reflejados en la vida privada, las relaciones interpersonales y se rigen por la libertad y la democracia que no entra a la familia dándole grandes oportunidades a jóvenes y mujeres (Alberdi, 1999).

 

En este contexto, el movimiento feminista lanza una crítica al matrimonio como la institucionalización de la propiedad del hombre sobre la mujer y, en cambio, eleva los valores de las relaciones poliamorosas como: cuidado, intimidad, honestidad igualdad, no exclusividad y autonomía de la relación. (Haritaworn, 2002). Con estos cambios tendríamos una relación basada en la igualdad y autonomía versus dependencia y complementariedad (Rodríguez, 2001) antes se podía hablar de la exclusividad del padre proveedor, la madre en casa al cuidado de los hijos, pero ahora estos roles se pueden negociar, hay libertad para hacerlo – o no- el poder “discutir” estos roles,  se va perdiendo el control patriarcal al tambalear el principio de autoridad y alcanzar libertad e igualdad (Alberdi, 1999), estos roles prefijados ahora están sujetos a lo que deseemos, elijamos, lleguemos, esa libertad que se esta construyendo para la mujer en contraposición con la ya habida del hombre que se deberá adecuar a esta sociedad.

 

No hay una pérdida de valores, hay un cambio de sociedad en todos sus niveles una ética en la convivencia familiar (Alberdi, 1999), pesé a que algunos autores consideren a estas nuevas familias como sin valores, con lazos frágiles de pareja y añoren modelos patriarcales (Baranchuk, 2001), la solidaridad surge como un valor, las redes se extienden ante los diversos modelos y se crean parentescos diversos. Persiste con medios como los virtuales, sociales… Incluso Alberdi nos habla de los procesos migratorios como un proceso de extensión de familia (1999). Y como cita Castells esto será “la revolución más importante porque llega a la raíz de la sociedad y al núcleo de lo que somos (…) no  sería una revolución de terciopelo. El paisaje humano de la liberación de la mujer y de la defensa de los privilegios del hombre está lleno de cadáveres de vidas destrozadas, como pasa en todas las auténticas revoluciones.” (Castells, 1997, en Rodríguez, 2001, p. 4)