Sábado, Noviembre 16, 2019

Laboratorio

La prisión de Stanford

La prisión de Stanford

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El jueves por la noche, cuando llegaron las visitas, algunos padres me pidieron contactar con un abogado para sacar a su hijo de la prisión..

Decían que les había telefoneado un sacerdote católico para decirles que su hijo estaba en la Cárcel del Condado de Stanford, que debían conseguir un abogado si querían sacarlo. Ahora nuestra comedia estaba escrita por Pirandello y estábamos todos atrapados en nuestros papeles. Llamé al abogado que habían pedido que vino vino y se entrevistó con todos los prisioneros.

En este punto estaba claro que teníamos que terminar el experimento. Teníamos que hacerlo porque ya no era un experimento. Efectivamente, habíamos creado una prisión en la que estaba sufriendo la gente, en la que algunos chicos llamados prisioneros se estaban aislando y comportándose de forma patológica. Por otra parte, algunos de los guardias se estaban comportando sádicamente, deleitándose en lo que podría llamarse 'el último afrodisíaco del poder', y muchos de los guardias que no se comportaban así se sentían indefensos como para reaccionar contra ello. De hecho, lo permitían, no interfiriendo nunca con una orden de uno de los guardias crueles. Incluso puede decirse que eran los guardias buenos quienes ayudaban a mantener la prisión, aunque los guardias malos marcaban el tono.

 

ImageEn este punto dijimos 'ya es suficiente, tenemos que terminar esto.' De esta forma, nuestro simulacro de dos semanas finalizó tras sólo seis días.

El viernes la última cosa que hicimos fue organizar una serie de grupos de encuentro, primero con todos los guardias, después con todos los prisioneros, incluyendo aquellos que habían sido liberados y a los que se les invitó a volver, y finalmente tuvimos una reunión con todos los guardias, prisioneros, y equipo. Hicimos esto para conocer sus sentimientos, saber lo que habían observado en los otros y en nosotros mismos, y para compartir los experiencias, que eran muy intensas para todos.

Finalmente, intentamos que esto fuera un espacio de re-educación moral mediante la discusión de los conflictos morales que había planteado la simulación y cómo nos habíamos comportados y cuales eran nuestras posibles alternativas morales, de forma que confiábamos que todos nos pudiéramos comportar con más moralidad en futuras situaciones reales.