Domingo, Noviembre 17, 2019

Laboratorio

La prisión de Stanford

La prisión de Stanford

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ImagePara comprender mejor la psicología del encarcelamiento que estábamos intentando simular en nuestro estudio, pedimos los servicios de asesores con experiencia. El principal de ellos fue Carlo Prescott, un ex-profesional que había servido cerca de setenta años en San Quentin, Soledad, Folsom y otras prisiones. El nos hizo conscientes de lo que era ser un prisionero. También nos presentó a otros exprofesionales y a personal correccional.

 

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Nuestra prisión fue físicamente construida en los sótanos del departamento de psicología de Stanford. Cogimos las ventanas de algunos laboratorios y las reemplazamos con unas puertas especialmente fabricadas y con números de celda. También tapiamos los extremos de un largo corredor. Este corredor era el patio, y era el único lugar fuera de su celda donde se permitía andar a los prisioneros.

En uno de los extremos del hall había una pequeña apertura desde donde podíamos filmar lo que ocurría. En un lado del corredor había un pequeño armario que se convirtió en el "agujero" o celda de aislamiento. Un sistema de intercomunicación nos permitía hacer anuncios públicos a los prisioneros. No había ventanas o relojes para juzgar el paso del tiempo, lo que posteriormente resultó en alguna experiencia de distorsión temporal.

Discusión: ¿Qué efecto tiene vivir en un entorno sin reloj, sin vistas exteriores (sol, noche, naturaleza, etc.) y físicamente restrictivo, ofreciendo una mínima estimulación sensorial?