Sábado, Noviembre 16, 2019
 

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Como el primer día pasó sin ningún incidente, estábamos totalmente sorprendidos y no preparados para la rebelión que estalló durante la mañana del segundo día. Los prisioneros se quitaron sus "gorros", arrancaron sus números y se atrincheraron dentro de las celdas poniendo las camas contra la puerta. Entonces el problema era ¿qué íbamos a hacer con esta rebelión?

Los guardias también estaban trastornados porque los prisioneros empezaron a burlarse de ellos y a insultarlos. Cuando llegó el turno de la mañana, se molestaron porque aseguraban que el turno de la noche debía haber sido demasiado permisivo porque sino no habría estallado la rebelión. Los guardias tenían que solucionar la rebelión por sus medios, y lo que hicieron fue fascinante de contemplar.

 

ImageEn primer lugar insistieron en pedir refuerzos. Los tres guardias que estaban esperando en casa vinieron y los guardias del turno de noche se quedaron voluntariamente de servicio para reforzar el turno de mañana. Los guardias se reunieron y decidieron contestar a la fuerza con la fuerza.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Cogieron un extintor de incendios que disparaba dióxido de carbono y obligaron a los prisioneros a apartarse de las celdas, entraron en cada celda, desnudaron a los prisioneros, sacaron las camas fuera, pusieron a algunos prisioneros que eran los cabecillas en aislamiento, y en general empezaron a intimidar y hostigar a los prisioneros.

La rebelión había sido sofocada temporalmente pero ahora los guardias se enfrentaban a un nuevo problema. Seguro, nueve guardias con porras podían sofocar una rebelión de nueve prisioneros, pero no podía haber nueve guardias de servicio continuamente. Es obvio que nuestra prisión no podía soportar tal número de personas. Entonces, ¿qué podían hacer? Entonces a uno de los guardias se le ocurrió una ingeniosa solución. "Usemos tácticas psicológicas en vez de físicas".